Insights

Un espacio de creatividad y desarrollo
personal y profesional

LA IMPORTANCIA DE NUESTRO DIÁLOGO INTERNO

Comúnmente creemos que nuestras emociones son consecuencia de las situaciones o el contexto que nos rodea. Sin embargo, es nuestra interpretación, nuestra lectura de la realidad, o sea nuestros pensamientos, los que originan nuestras emociones.

Nuestros pensamientos, a su vez, están íntimamente relacionados con nuestro diálogo interno: ¿qué es esto? Cómo nos hablamos a nosotros mismos, la conversación que mantenemos con nosotros mismos. Se origina de manera inconsciente: es algo así como nuestro discurso mental internalizado.

La mayor parte del tiempo estamos en comunicación con nosotros mismos, en base a la calidad de nuestros pensamientos y nuestro autodiálogo, así nos sentiremos.

Si todo el tiempo nos hablamos a nosotros mismos de manera negativa, ya sea menospreciándonos o siendo demasiado severos con nosotros mismos, nuestro cerebro segregará sustancias químicas, neurotransmisores, que harán que nos pongamos en modo “defensa”. Un autodiálogo negativo puede conducir a ansiedad, culpa, depresión y baja autoestima. En cambio, si nuestro autodiálogo es más optimista, nos puede ayudar a avanzar, superarnos y las situaciones se tornan más llevaderas.

Ahora bien, la mayoría de las veces no nos damos cuenta de cómo opera nuestro audiálogo internos ya que, como dijimos, es un discurso mental inconsciente que hemos internalizado a través de nuestras experiencias a lo largo de nuestra vida.

¿Cómo podemos hacer para que nuestro autodiálogo sea más funcional para nosotros?

Uno de los primeros pasos para lograrlo es hacerlo consciente y registrar:

–             Cómo nos hablamos a nosotros mismos

–             Cómo narramos y describimos los sucesos que nos rodean

–             Si utilizamos muchos términos “absolutos”, como “todo”, “nada”, “siempre”, “nunca”

–             Si nuestro tono es amable o autoritario.

–             Si hay demasiada autocrítica

–             Si juzgo mi forma de ser por encima de mi forma de actuar en un momento específico

Luego de hacer consciente ese registro, tenemos que intentar modificar esa forma de hablarnos, cambiando el formato de nuestro discurso por uno más amable y positivo. Para ello, hay diversas prácticas que pueden ayudarnos: Aumentando la conexión con nosotros mismos (creando espacios de pausa, de silencio, instantes de reflexión a lo largo de nuestra jornada, por medio de la meditación), también a través de la escritura creativa, el journalling, páginas matutinas (concepto creado por Julia Cameron en el libro El Camino del Artista) o por medio de un diario en el que recolectemos nuestras experiencias cotidianas.

«El que puede cambiar sus pensamientos, puede cambiar su destino.»

Stephen Crane.

Mónica Meneghetti

Profesora de Inglés especializada en Metodología de la Enseñanza y Educación Emocional. Biblioterapeuta.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *