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Pensamiento Crítico

Una brújula que impulsa nuestro crecimiento personal y colectivo

“El pensamiento crítico resuelve los problemas. Criticar sin pensar, los crea.”

 

Esta frase que recientemente leí me llevó a reflexionar acerca de la importancia del pensamiento propio, de la duda, del cuestionar no con el objetivo de descalificar sino de construir el conocimiento.

El concepto de pensamiento crítico se remonta a la Antigua Grecia, cuando recordamos a Sócrates y su mayéutica, Platón y su dialéctica, y Aristóteles y su retórica.

Una interesante definición es la desarrollada por el célebre filósofo, político y escritor Francis Bacon, quien la caracterizó en 1605 como “el deseo de buscar, la paciencia para dudar, la afición de meditar, la lentitud para afirmar, la disposición para considerar, el cuidado para poner orden y el odio por todo tipo de impostura”

Una definición muy exhaustiva sin dudas… pero pensemos en las ventajas que nos aporta el pensamiento crítico en nuestra vida diaria:

Nos ayuda a discernir entre argumentos válidos de los que no lo son, a desmontar prejuicios, a llegar a conclusiones con fundamento, y sobre todo: a ser dueños de nuestro pensamiento, nada más y nada menos. En tiempos en los que la información abunda y hasta sobreabunda, es fundamental contar con recursos que nos permitan discriminar y analizar los contenidos a los que accedemos.

El pensamiento crítico en este sentido es clave, porque nos permite diferenciar argumentos de supuestos, tener una idea justificada de la realidad en vez de aceptar a ciegas lo que otros dicen. Nos ayuda a crear y mantener nuestra identidad, a evitar el conformismo y evolucionar como personas.

¿Cuáles con las características de un pensador crítico?

  • Está bien informado
  • Formula preguntas con claridad
  • Interpreta y evalúa la información que recibe
  • Argumenta sus opiniones
  • Posee una mente abierta
  • Es capaz de comunicar su proceso de razonamiento
  • Reconsidera y se retracta de ser necesario

 

¿Cuáles son las prácticas y el ambiente propicio para desarrollarlo?

  • Espacios en donde se pueden explorar y expresar las creencias y opiniones propias, en un ambiente de empatía y respeto
  • El debate y la discusión
  • La lectura crítica: haciendo uno de la lectura entre líneas, la síntesis, el razonamiento
  • La práctica de la autocrítica, la búsqueda de autonomía y de la verdad

 

En definitiva, el pensamiento crítico no es un lujo intelectual sino una necesidad vital: desarrollar esta habilidad nos permite no sólo entender mejor la realidad que nos rodea sino también transformarla. Cultivarlo nos ayuda a apostar por una vida más auténtica, más consciente y más libre.

 

Mónica Meneghetti

Profesora de Inglés especializada en Metodología de la Enseñanza y Educación Emocional. Biblioterapeuta.

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